
El pitazo del árbitro Pablo Lunati el domingo en el estadio Monumental tras la derrota ante Lanús decretó el momento menos esperado para River. En un hecho inédito en sus 110 años de historia el otrora equipo Millonario se jugará el miércoles ante Belgrano en Córdoba nada más ni nada menos que la permanencia en Primera División.
Pero para entender el presente del equipo de Núñez es imprescindible ir al pasado y revisar las causas, los por qué de este momento. Manejos turbios, deudas incobrables cubrieron de un manto negro el ámbito institucional en estos últimos años, mientras que en lo deportivo las razones rondan alrededor de una nula política deportiva. Ese "guiso" incomible de razones conspiraron para que hoy River viva la peor crisis de su historia. Nada de esto hubiera sido posible sin la "ayuda" de varios personajes que lamentablemente mancharon el grato nombre de River Plate.
La lista de responsables es larga, si se quiere arbitraria y va en orden decreciente. Comienza por José María Aguilar, presidente durante 8 años. Su gestión es considerada por muchos como la más nefasta en la historia del club. Algo así como la década infame o la primavera de los 90 para etiquetarla de alguna manera. Para empezar, Aguilar despilfarró dinero en compras de jugadores que no estaban a la altura del club: Gustavo Cabral, Nicolás Sánchez, Facundo Quiroga, etc son algunos de ellos. Ni hablar de los técnicos contratados. El ejemplo más claro es el Diego Simeone que cuenta con el triste record de salir campeón y último en el mismo año. En declaraciones recientes, el "Cholo" se atribuyó un %10 de culpa ya que dirigió solo 14 de los 114 partidos que se toman para el promedio de las últimas tres temporadas.
Continuando con Aguilar, su mandato también estuvo manchado por la corrupción. Las ventas de jugadores, algunas millonarias, nunca reflejaron los números expuestos en los balances. Para muestra revisar el caso Belluschi. Más? Falta de criterio en el manejo institucional, venta de publicidad aún incobrable, excesivo poder otorgado a los violentos y connivencia a partir de sucesos sangrientos como aquel en el playón del Monumental, terminaron por cerrar un mandato en el que, en el plano del fútbol, se jugaron 55 partidos y solo se obtuvieron 56 puntos. Todo esto en campañas que influyen en el panorama de hoy en día. Desolador por donde se lo mire.
En 2009, Daniel Passarella, ídolo del club, campeón como jugador y entrenador, asumió el compromiso de torcer la historia. Sin embargo, poco pudo hacer ante el cuadro de situación dejado por el mandatario anterior. Uno de los mayores errores del "Kaiser" fue haber subestimado el pésimo estado en el cual se encontraba el club. Sus primeras palabras como presidente se refirieron a dos aspectos a corregir. En primer lugar aseguró estar harto de los jugadores "falopa", apodo para etiquetar a aquellos que no están identificados con River, que les pesa la camiseta y que necesitan un período de adaptación. No obstante, bajo su gestión llegaron Juan Manuel Díaz, Adalberto Román, Jonathan Maidana, Cohele Mereles, Paniagua y si muchos otros ilustres desconocidos. En segundo lugar habló del pasivo del club. Al momento de su asunción, éste alcanzaba los 150 millones de pesos, de los cuales alrededor de 114 millones debían ser exigibles en el primer año. Además, para complicar aún más a su antecesor, declaró que en caja había 80 mil pesos. Hoy, estos números están tapados, nadie habla de que los ceros en rojo se triplicaron...
Futbolísticamente hablando, el primer DT de la era Passarella fue Leonardo Astrada (26 partidos jugados, 29 puntos) que terminó yéndose del club por la puerta de atrás. Hoy es entrenador de Cerro Porteño de Paraguay, equipo con el cual llegó a las semifinales de la Copa Libertadores. Al "Negro" le siguió Ángel Cappa quien desde un comienzo prometió un juego vistoso para recuperar el paladar de los hinchas pero los 27 puntos obtenidos en 18 partidos dan cuenta de una campaña más que olvidable. Finalmente, como manotazo de ahogado, llegó un hombre de la casa, Juan José López, que asumió con bombos y platillos al ganar el Superclásico del Apertura pero que durante el transcurso de su gestión nunca le encontró la vuelta al equipo, jamás repitió una formación y es por eso que termina siendo la cara visible que llevó a River a jugar una instancia de salvación.
Por estos antecedentes es injusto caerle solamente al actual entrenador pero sí cabe incluirlo en la "lista negra". Si hablamos de desprolijidades, el caso de Diego Buonanotte es ejemplificador. El enganche fue vendido hace unos meses al Málaga de España y el pasado domingo en un acto ridículo por donde se lo mire, recibió una plaqueta de despedida previo al encuentro con Lanús. Sorprendentemente, el entrenador no previno que River podría jugar la Promoción por lo que prescindirá de un jugador clave, aún en baja producción futbolística, como Buonanotte para los dos partidos cruciales ante Belgrano.
El miércoles en la provincia serrana y el domingo en Núñez, River no solo jugará contra Belgrano, duro rival que llegó a esta instancia de la mano del Ruso Zielinski que tomó el club en zona de descenso y lo llevó a los puestos más altos, sino contra sí mismo, contra su historia y su chapa de club grande. Esas cuestiones y un público que mirará desconfiado serán sus rivales a vencer. Podrá?












